El Desayuno de Fundece

Santiago Bilinkis expositor

Una ventana al futuro

Una de las obligaciones indelegables de los número 1 es entender el ámbito en que se desenvolverá su compañía en el futuro. Escenario ligado estrechamente a la tecnología, no sólo la informática, sino la tecnología en sus distintas vertientes, campos y aplicaciones.

Lo que me gustó de la exposición de Santiago es que nos paseó por el futuro desde un enfoque desafiante pero realista. Si hace 40 años no imaginábamos ni anticipábamos mínimamente lo que sucede hoy día, por qué hoy suponemos que no repetimos el error de subestimar la magnitud de los cambios que sucederán en el futuro?

Santiago abundó en anécdotas de impacto (ratones que adquieren destrezas nuevas, instantáneamente y vía internet) y frases llegadoras (en los últimos 5.000 años, el hombre no ha evolucionado. Sí lo hará en los próximos 20!). Y así desafió nuestro día a día con ideas de diseño genético, vida extendida hasta los 140 años, prótesis de memorias con Wikipedia pre-cargada, nuevas bacterias con secciones de ADN diseñadas por el hombre e impresas en 3D, el tristemente célebre Oscar Pistorius y la carrera armamentista de “piernas” que quizás veamos en los primeros juegos olímpicos cyborg en Suiza, los autos autónomos y la producción sintética de carne.

Claramente, desde que Moore enunció su ley pudimos ver cómo esta se cumplió inexorablemente y generó nuevos mercados. No hablamos sólo de la revolución de los canales de Amazon y empresas similares sino en ámbitos tan diversos como la medicina, la ciencia de los materiales y las biociencias.

La tecnología y su avance incesante representan una gran amenaza para mí y mi empresa como gran igualador de oportunidades. Ahora mis competidores pueden acceder a mi mercado y desde distintos ángulos vulnerar mi “ventaja competitiva”, sea esta dada en forma natural, o construida a través de los años, o de la intensidad en el uso del capital involucrado.

La contrapartida de esta amenaza y a la vez lo bueno del caso es que la tecnología es una gran igualadora de MIS oportunidades, ya que ahora también puedo entrar en mercados prohibidos para mí solamente dominando esa tecnología. Y ese proceso en lo económico es mucho más accesible que igualar todas las características básicas de mi competidor.

Se puede generar un cambio de paradigma basado en las nuevas tecnologías. Y cuando cambia el paradigma, todos volvemos al inicio. Y si veo eso desde Argentina, el país, la propuesta tecnológica es tremendamente ventajosa ya que por lo dicho, podemos aspirar a entrar en negocios o mercados, prohibidos de otra manera para nosotros.

En el cierre, Santiago nos deja cuatro reflexiones sobre el mundo que viene: Sepamos dónde estamos parados (y evitemos caer en el error de los traductores públicos que aún siguen anotándose en una carrera que les demandará cinco años que la tecnología necesita para hacer las traducciones perfectas), entendamos que desconectar la alarma no apaga el incendio (y como decía es difícil entender algo cuando tu trabajo depende de no hacerlo), aprender a abrazar el cambio (y entender que la hasta ahora valoradísima experiencia puede ser un pasivo), evitar al tren que viene (porque este no para!).

Así pudimos avizorar en forma clara, excelentemente presentada y con un enfoque empresario, ese futuro, ese camino inexorable que nos incorporará, independientemente de nuestra intención. Por lo que nos está diciendo: Ustedes, como Números 1 de sus empresas, tienen la obligación de considerar este tema en sus planes, tienen que tener ese futuro en sus mentes y decidir de qué manera incorporarlo y tenerlo presente. Lo que no se puede hacer es ignorarlo.

Este desayuno de Fundece privilegió lo importante sobre lo urgente, lo trascendente sobre lo coyuntural, que por otro lado existe en forma omnipresente en el medio.

En lo que a mí concierne, Fundece me está ofreciendo desayunos con un contenido significativo y con características únicas que, en este caso, no dejan de enfocarse en mi responsabilidad fundamental e indelegable: ¿dónde debería estar mi empresa en el futuro? ¿en qué contexto?, ¿qué consideraciones debo hacer hoy para que eso ocurra? ¿cómo aseguro que no se convierta en intrascendente?

Y con relación a estas consideraciones, me pregunto:
Si no es ahora, ¿Cuándo?
Si no soy yo, ¿Quién?

Hugo Strachan

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